A casi seis años de gestión, resulta profundamente preocupante y decepcionante que el presidente Luis Abinader no haya valorado ni reconocido a figuras esenciales como el señor Ángel Ogando, quien ha sido un pilar fundamental en la consolidación del proyecto político que hoy gobierna la nación.
Es evidente que, en múltiples territorios, y especialmente en la provincia de Azua, los sacrificios y aportes de quienes se entregaron de lleno al fortalecimiento del partido —invirtiendo tiempo, recursos y compromiso— han sido sistemáticamente ignorados. Mientras tanto, individuos sin historial de lucha, ni méritos comprobables en las victorias electorales del oficialismo, ocupan espacios de poder y representación.
El caso del señor Ogando es paradigmático: un dirigente firme, leal y comprometido, cuya incidencia en los dos triunfos consecutivos del presidente Abinader es innegable. Por eso, en Azua y en todos sus municipios, crece la indignación y el reclamo legítimo de que se le haga justicia política a quien ha demostrado con hechos su fidelidad y eficacia.
El presidente aún está a tiempo de corregir esta omisión que se percibe no solo como un error, sino como un acto de irrespeto hacia la militancia real que sostiene al gobierno desde las bases. Ignorar a líderes auténticos como Ángel Ogando es debilitar el propio proyecto de nación que prometió construir con transparencia, equidad y gratitud.

















