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LA EDUCACIÓN DE AZUA SIN DOLIENTES

Azua de Compostela.– El año escolar comenzó el pasado 24 de agosto y, mientras algunos hablan de educación y de derechos, miles de estudiantes de las escuelas públicas de Azua siguen pagando las consecuencias de una realidad que ya parece haberse convertido en costumbre: la docencia se paraliza y los grandes perdedores son los niños y jóvenes.
Desde el inicio del año escolar solo se están dando dos horas de clases 3 o 4 días por semanas algo inaceptable, pero nadie dice nada.
Cada año se repite la misma historia: reclamos de la ADP, reuniones con las autoridades, suspensión de clases y, finalmente, el regreso a las aulas. Pero nadie parece hacerse la pregunta más importante:
¿quién está fallando y quién responde por los días de clases que pierden nuestros estudiantes?
¿Es el Ministerio de Educación?
¿Es la ADP? ¿Son las autoridades locales? ¿O es que todos han terminado acostumbrándose a que sean los estudiantes pobres quienes paguen el precio de los conflictos?
Porque hay algo que no podemos aceptar como normal: un niño que depende de la educación pública no puede recuperar por arte de magia las horas de clases que perdió. Ese tiempo no vuelve. Y mientras los adultos discuten, los estudiantes pierden oportunidades.
Por eso hacemos un llamado al presidente Luis Abinader para que mire hacia Azua y tome cartas en este problema. Si las autoridades educativas locales y nacionales no han podido encontrar una solución definitiva, alguien debe asumir la responsabilidad y garantizar que las escuelas funcionen como deben.
También hacemos un llamado a la dirigencia de la ADP en Azua: reclamar derechos es legítimo, pero también debe existir sensibilidad frente a la realidad de nuestros niños. La educación de los hijos de los pobres no puede convertirse en la primera víctima de cada conflicto.
Y a las autoridades y sectores de Azua —gobernadora, senadora, diputados, alcaldes, regidores, iglesias, empresarios, organizaciones comunitarias y sociedad civil— les preguntamos:
¿Hasta cuándo vamos a permanecer callados?
¿Vamos a permitir que la confrontación entre la ADP y el Ministerio de Educación siga afectando los estudintes.

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