Existe una rivalidad entre ambos países que invita a mirar con otros ojos ese encuentro que arrancará a las 3:00 de la tarde de este miércoles.
- Los enfrentamientos de ambas en justas mundialistas iniciaron en la Copa Mundial de Chile 1962. El mundo era diferente y todavía ese odio por temas extradeportivos no estaba en su tope.
Argentina e Inglaterra se enfrentan en Atlanta en una de las semifinales de la Copa Mundial 2026 con una meta en común: el paso a la ansiada final.
Entre ambos existe una rivalidad que invita a mirar con otros ojos ese encuentro que arrancará a las 3:00 de la tarde de este miércoles.
No son del mismo continente y tampoco hablan el mismo idioma, pero la historia las ha perseguido y ninguna de las dos naciones ha decepcionado.
Los enfrentamientos de ambas en justas mundialistas iniciaron en la Copa Mundial de Chile 1962. El mundo era diferente y todavía ese odio por temas extradeportivos no estaba en su tope.
La justa fue celebrada en el Estadio El Teniente de Rancagua y el resultado fue tres goles por uno a favor de los ingleses. Las dianas llegaron por parte de Ron Flowers al 18′, Sir Bobby Charlton al 43′ y Jimmy Greaves al 68′.
El descuento de los sudamericanos ocurrió al 83′ con una anotación de José Sanfilippo.
Esa victoria inglesa sirvió para posteriormente avanzar a cuartos de final como segundo lugar del grupo 4, dejando a los argentinos fuera en la primera ronda de ese torneo.
Ese fue el inicio, algo tranquilo para lo que luego vendría.
Cuatro años después, Inglaterra acogió la Copa Mundial de 1966 y en cuartos de final se volvieron a ver las caras ambos oncenos. El partido se celebró en el mítico Wembley Stadium y la polémica estuvo presente…
Corría el minuto 36′, todo marchaba normal, sin embargo, el árbitro Rudolf Kreitlein detuvo el partido, realizó una señal y envió a Antonio Rattin, capitán de la albiceleste, a los vestidores. Lo expulsó.
Todo era confusión, Rattin no quería salir porque buscaba una explicación, no obstante, Kreitlein no hablaba español y Rattin no entendía el alemán para ver la razón de su decisión.
Al final, un intérprete saltó al campo de juego y le explicó la situación a Rattin. ¿La razón de la expulsión? De acuerdo con Kritlein, el diez argentino “lo observó con malas intenciones” y eso fue suficiente para expulsarlo.
El sudamericano salió de la cancha escoltado por Ken Aston, que en ese momento era miembro del comité arbitral del mundial. Su caminar hacia los vestuarios fue lento y provocativo.
Rattin se acercó a una alfombra roja colocada para la reina Isabel II, se sentó, observó unos minutos el partido y luego se fue a los vestidores.
Todo se terminó de encender cuando decidió manosear un banderín que tenía los colores de la bandera británica estampada. También insultó al público y ellos respondieron con el lanzamiento de latas de cerveza hacia su anatomía.
Ese embrollo detuvo el partido alrededor de diez minutos y cuando la pelota volvió al ruedo, el juego se volvió complicado y más al minuto 79′, momento cuando Geofrrey Hurst anotó el gol de la victoria para “Los Tres Leones” que les brindó un pasaje a las semifinales del torneo.
Se cree que el encuentro fue un punto de inflexión para la creación de las tarjetas rojas y amarillas, mismas que fueron implementadas en el Mundial México 70′.
El próximo encuentro entre ambas ocurrió en los cuartos de final del Mundial de México 86′ y el recuerdo amargo de Rattin no se comparaba a una situación extra cancha protagonizada entre ambas naciones.
La Guerra de Las Malvinas, que sucedió en 1982, le brindó un matiz diferente al encuentro que fue celebrado en el Estadio Azteca de la Ciudad de México.
La situación bélica dejó como saldo a alrededor de 904 personas fallecidas, decenas de aviones y barcos destruidos y miles de corazones rotos.
El 22 de junio del 86′ estaban los 22 jugadores y el cuerpo arbitral colocados para realizar la ceremonia en el «Coloso de Santa Úrsula». Primero se escuchó el himno de Argentina y luego el de Inglaterra.
La mirada del mundo estaba con ellos, pero principalmente con Diego Armando Mardona, ese número diez que llevaba la cinta de capitán y un semblante de pocos amigos.
Al culminar las notas del himno inglés se escuchó una voz, era la de Maradona que, según el jugador José Luis Brown, expresó lo siguiente: “¡Vamos eh! ¡Vamos que estos hijos de… Capaz nos mataron a un vecino o a un familiar!”.
El tiempo pasaba y al minuto 50, Maradona condujo la pelota, se quitó a varios defensores ingleses y le entregó el balón a Jorge Valdano que no la pudo controlar y el defensor Steve Hodge aprovechó para realizar un despeje, pero este falló.
El esférico mantuvo un romance por unos momentos con el cielo y cuando bajó Maradona introdujo la pelota en las redes luego de impulsarla con la mano derecha… “La Mano de Dios” nació entre la molestia de los ingleses y la alegría de los argentinos.
En 2018, Ali Bin Nasser, arbitro designado para ese partido, explicó a la BBC que no vio el gol con la mano porque Peter Shilton, arquero de Inglaterra en esos momentos, le incomodó la vista.
“El gol de la mano no lo vi, me confundió la mano de Shilton que tapó la de Diego, pero el linier búlgaro tenía un ángulo de visión mejor que el mío y me dijo que fue una jugada legal, así que yo apliqué al pie de la letra el reglamento que nos habia impartido la FIFA antes del Mundial”, aseguró.
Cuatro minutos después, al minuto 55, Maradona tomó el Adidas Azteca en la mitad de la cancha, corrió dejando atrás todas las camisetas blancas que se acercaban, le realizó una gambeta al guardameta Shilton y anotó uno de los goles más increíbles en la historia de los mundiales.
“Es la jugada de todos los tiempos. Barrilete cósmico… ¿De qué planeta viniste para dejar en el camino a tanto inglés? Para que el país sea un puño apretado gritando por Argentina”, narró de manera eufórica el comentarista Víctor Hugo Morales.
Gary Lineker descontó para los ingleses al 81′ y al final los argentinos ganaron un partido que quedó para la historia. Posteriormente, los sudamericanos se alzarían con el Mundial luego de vencer en a Alemania Occidental en la final.
El tiempo paso y en la Copa Mundial de Francia 1998 ambos oncenos se cruzarían de nuevo, esta vez con diferentes protagonistas y con una misma idea: avanzar a cuartos de final.
El Estadio Geoffroy-Guichard de Saint-Étienne los recibió y el marcador lo abrió Batistuta con un gol de penal al minuto siete. Sin embargo, Alan Shearer lo empató al minuto 11 y Michael Owen brindo ventaja al minuto 17 a los que ese día vestían de blanco.
Javier “El Pupi” Zanetti lo empató en el descuento de la primera parte y el momento icónico llegó al 48′, cuando David Beckham fue expulsado después de patear desde el suelo a Diego “El Cholo” Simeone.
En encuentro se mantuvo así y se decidió a través del punto penal. Argentina lo ganó 4-3 y avanzó a cuartos de final donde cayeron 2-1 contra Países Bajos.
Pasaron cuatro años y Beckham tuvo su redención en Japón/Corea del Sur 2002.
La justa se jugó en la segunda fecha de la fase de grupos y el encuentro fue decidido por un penal anotado por el “Spice-Boy” al minuto 44.
Esa victoria fue fundamental en las aspiraciones de los “Tres Leones” que avanzaron como segundos de su grupo y le quitaron ese último cupo a una Argentina que se fue en primera ronda, protagonizando un fracaso monumental y una mancha que todavía se recuerda en tierras suramericanas.

















