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El paso de los años en la mente: cómo cuidar el cerebro al envejecer

La salud cerebral no depende únicamente de ejercicios mentales, existen hábitos que actúan como factores protectores del cerebro

Ir a la cocina y olvidar lo que ibas hacer o buscar, no recordar un nombre o no encontrar una palabra son situaciones que preocupan, pero muchas veces forman parte del envejecimiento cerebral.

A medida que envejecemos, ocurren cambios en el cerebro, lo cual es un proceso natural, explica la neuropsicóloga Dalia Aguiló Quéliz.

“Con el paso de los años, algunas funciones, como la velocidad de procesamiento, la atención sostenida o la recuperación rápida de información, pueden volverse más lentas. Por eso, muchas personas notan que tardan más en recordar un nombre o encontrar una palabra específica”, sostuvo la especialista.

Sin embargo, resaltó que esto no significa necesariamente que exista una enfermedad, pues el cerebro envejece, pero también conserva la capacidad de adaptación. “Hoy sabemos que conserva neuroplasticidad incluso en edades avanzadas, es decir, mantiene la capacidad de aprender, crear nuevas conexiones y fortalecerse cuando continúa siendo estimulado”.

La diferencia está en reconocer qué cambios son esperados y cuáles representan señales de alerta, debido a que no es lo mismo olvidar ocasionalmente dónde se dejaron las llaves o desorientarse en lugares conocidos.

Hábitos diarios

La salud cerebral no depende únicamente de ejercicios mentales; existen hábitos que actúan como factores protectores del cerebro.

Dormir bien, mantener actividad física, alimentarse adecuadamente, manejar el estrés y sostener relaciones sociales saludables son pilares fundamentales. También influyen mantener rutinas, conversaciones, retos cognitivos y espacios de propósito.

“El cerebro necesita movimiento, pero también significado”, explica la experta, quien señala que mantenerse “ocupado” no siempre es suficiente si no existe estimulación emocional, social e intelectual.

Asimismo, controlar enfermedades como hipertensión, diabetes, colesterol elevado, ansiedad o depresión resulta clave, ya que estas condiciones también impactan directamente la salud cerebral, dijo.

La lectura, los juegos mentales y el aprendizaje de nuevas habilidades cumplen un papel importante en el envejecimiento saludable del cerebro, debido a que ayudan a estimular funciones como memoria, lenguaje, atención, razonamiento y flexibilidad cognitiva.

La especialista en Psicogerontología y Estimulación Cognitiva en Adultos Mayores resaltó que: “La lectura fortalece comprensión y reserva cognitiva. Los juegos mentales ayudan a trabajar procesamiento y resolución de problemas. Y aprender nuevas habilidades (como utilizar tecnología, cocinar algo distinto, tocar un instrumento o aprender un idioma) obliga al cerebro a salir de lo automático y crear nuevas conexiones neuronales”.

Sin embargo, destacó que el cerebro responde mejor cuando la actividad tiene sentido emocional y genera motivación. “No se trata únicamente de llenar sopas de letras, sino de mantenerse curioso, conectado y desafiado”.

Envejecimiento cognitivo no saludable

“Eso es la edad” es la frase con la que muchas personas justifican acciones que pueden ser señales de que algo grave está sucediendo en nuestro cerebro.

Olvidar informaciones importantes con frecuencia, repetir constantemente las mismas preguntas, presentar cambios marcados de conducta o personalidad, dificultades para manejar dinero o medicamentos, problemas importantes de lenguaje o pérdida significativa de funcionalidad, explica la doctora, son advertencias a las cuales se les debe prestar atención.

“Muchas veces el deterioro cognitivo inicia primero en la conducta, el ánimo o la motivación antes que en la memoria evidente. Mientras más temprano se detecten estos cambios, mayores posibilidades existen de intervenir y preservar calidad de vida”, dijo, enfatizando que muchas personas mayores no dejan de participar porque envejecieron; muchas veces envejecen emocionalmente más rápido cuando dejan de sentirse parte de la vida.

Como recomendación, afirma que cuidar el cerebro debe asumirse como un estilo de vida y no únicamente como una respuesta cuando aparecen síntomas.

“Es importante evitar la multitarea excesiva y favorecer momentos de atención consciente. En ocasiones creemos que existe un problema de memoria, cuando realmente la información nunca fue bien atendida desde el inicio. Además, recomiendo mantener espacios de propósito, autonomía y participación activa. El cerebro necesita sentirse útil, conectado y desafiado”, expresó.

Concluyó que un envejecimiento saludable no significa evitar el paso del tiempo, sino transitarlo con mayor funcionalidad, dignidad, bienestar emocional y calidad de vida.

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