Sigue en la palestra pública el tema de la supuesta renuncia de Brennis Fontañéz a la alcaldía de Las Charcas. Se sabe que el Concejo de Regidores de ese ayuntamiento alegó haber recibido una carta de renuncia del ejecutivo municipal; tanto es así, que los medios reportaron la juramentación —o al menos el intento de juramentación — de la vicealcaldesa. Por su parte, el alcalde ha desmentido categóricamente el hecho imputado, negando haber enviado tal renuncia e, incluso, ha anunciado acciones legales.
Al examinar el documento base de todo este revuelo, saltan a la vista dos inconsistencias que desafían toda lógica jurídica, física y material.
La absurda cronología:
Conforme a lo publicado, la carta menciona en su parte superior derecha que fue instrumentada el 24 de abril de 2026. Asimismo, en la parte inferior, se establece que el notario público legalizó las firmas en esa misma fecha: 24 de abril de 2026. Sin embargo, la fecha en la que supuestamente fue recibida en el ayuntamiento, fue el 15 de abril de 2026.
En palabras más llanas, y partiendo de la fe pública que reviste las actuaciones notariales, puede decirse que el documento de renuncia es una «carta venida del futuro». Resulta un imposible jurídico que una correspondencia sea recibida y tramitada institucionalmente nueve días antes de haber sido redactada, firmada y notarizada.
La absurda geografía:
Por si el viaje en el tiempo fuera poco, el documento también redefine la cartografía dominicana. La carta inicia su redacción diciendo que se hizo en «Las Charcas, provincia Azua, Rep. Dominicana». Sin embargo, en el cierre de la fe notarial, el documento cambia abruptamente de locación y establece que se firmó en «La cuidad de Las Charcas Distrito Nacional, Capital de la República Dominicana».
Aclaro que, las informaciones servidas sobre la carta fueron tomadas de publicaciones realizadas en medios digitales de la provincia de Azua y de noticieros nacionales.
Por; Janser Martínez

















