Sé que los creativos me dirán que comprando un pasaje de avión lo consigue, entre otras tantas posibilidades. Yo me refiero a alzar el vuelo con sus propias plumas y alas.
Mi repuesta es que no lo conseguirá. Y la mejor conclusión te la dejo para el final del escrito.
Veo tanta gente queriendo lograr algo que no puede. O que, en el mejor de los casos, podrían, pero sin llegar a ser buenos en realidad. Y no me refiero a cuando los otros creen que uno no puede, lo digo por los que van en contra de su naturaleza. Simplemente por querer lo que otros logran.
Me dirán que muchos han triunfado contra todo pronóstico. Esos son los que digo que, otros que ni siquiera han hecho el intento, les dicen que no lo lograrán, pero tienen quizá el 50% de probabilidad… la que es una enorme posibilidad.
Las personas debemos ser conscientes de nuestras fortalezas y debilidades. Mejor que fortalecer nuestras debilidades que no necesitamos es pulir, mejorar y aprovecharnos de nuestras verdaderas fortalezas.
En beisbol lo vemos cada vez más. Los bateadores a dos manos, ambidiestros, son cada vez menos frecuentes. Fortalecer tu mejor mano es mejor que dedicar interminables horas a mejorar la que menos te favorece. Aprender a batearles a los zurdos es más lucrativo que tratar de ser también excelente a la derecha.
No es abandonar sueños, es perseguir los que tengamos mayores probabilidades de alcanzar.
La cuestión es entender que no tenemos tiempo para todo, no deberíamos desperdiciarlo. También entra en juego la parte emocional: Las derrotas son dolorosas, mientras que los triunfos motivan a seguir logrando sueños.
Lo peor de todo: El tiempo gastado en perseguir sueños casi imposibles no lo podemos recuperar para alcanzar los que sí podemos lograr.
¿Puedes revisar si estás dejando de lado sueños alcanzables por luchar contra corriente en búsqueda de otros más difíciles? Y si es así… ya sabes lo que puedes hacer: Ser el ave más rápida dentro del agua, volando en ella.

















