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Dos obras que cambiaron el parecido a desierto que tenía Azua.

Por Luis Chito Naut
Fuera de cualquier lisonja o de una interpretación no sana, los azuanos deberíamos vivir dándole las gracias al presidente doctor Joaquín Balaguer, por éste haber construido la Presa de Sabana Yegua y el canal de riego Yaque Del Sur.
La ejecución de los dos proyectos, originó que la comunidad que para ese entonces tenía la categoría de sección y que la misma sirvió de embalse para la presa, de nombre Sabana Yegua, fuera traslada para su beneficio a la distancia de once kilómetros de Azua, en la carretera Sánchez en dirección hacia el Oeste.
A pesar del progreso que le llegó a esta más tarde, hasta que hoy es uno de los diez municipios de la provincia de Azua, de mayor producción agrícola y crecimiento económico y social; este asentamiento humano tuvo que vencer primero muchas calamidades.
La gente todavía no olvida la arborización de emergencia con matas de nin del que realizó en la comunidad, Hipólito Mejía en el año 1980, durante su desempeño como Secretario de Estado de Agricultura. Tanto el proyecto 2 –C, como el proyecto 4, en adición al proyecto ganadero de producción de leche como pertenencias del nuevo Sabana Yegua, fue lo que verdaderamente le dio el mencionado progreso a este municipio. Por buena planeación esos proyectos se ubicaron en la mayoría de los terrenos baldíos de lo que fue el Sisal de Azua, lo que fue otra de las desgracias que acabaron con la flora azuana.
Independientemente de que el municipio de Azua es de naturaleza de bosque seco en sus costas, no es así en la zona montañosa de la parte norte. Más es de importancia señalar que a la aridez de sus terrenos, y a la endémica y siempre falta de agua de la población, se debe en especial al medio de subsistencia de nombre horno de carbón vegetal artesanal que tuvieron como cultura el hombre y la Mujer rural. Solo en los hoy municipios Las Charcas y Estebanía, decenas de dueños de camiones hubo que vivieron por años de la práctica de vender ese tipo de carbón en Santo Domingo y ciudades vecinas.
Hubo otros daños ecológicos que hicieron de Azua un desierto extrañamente poblado, que fueron aquellos aserr

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