El Ejemplo del Tío Victor

0
171

Los que incursionamos en la arena política, llegamos a veces con muchas ilusiones y anhelos, que muchas veces son truncados en algunos casos por acciones cobardes, mediocres y mezquinas que nos van llevando en ocasiones a sentirnos profundamente decepcionados.

Solo aquellos que nos hemos aferrado, a la necesidad cierta de que la política requiere de actores, cuyo interés, sea mucho más que la busqueda de posiciones o beneficios pecuniarios, perseveramos a fín de nutrirnos de todo cuanto sea diferente.

En este recien pasado proceso, me ha sorprendido gratamente, encontrar acciones que demuestran una luz en el camino, capaz de enseñarnos de forma generosa, que aún existen quienes no han doblado sus rodillas, ante el oprobio y la desproporcionada manifestación de un egoísmo sin limites.

Encontramos un dominicano de bien, a quien cariñosamente llamanos, Tío Victor, que con 83 años bien vivídos, se ofreció desinteresadamente en ayuda del proyecto de quien él considera su sobrina.

Enérfico afable y con un don de gente, que, sencillamente nos mueve a la mas sublime manifestación de cariño, en un ser humano capaz de mostrar en su día a día que se puede vivir, en un mundo hostil, siendo diferente.

Cuanto aprendí de quien tiene la fortuna de la salud, quizás una condición económica que le permite no estar en política detrás de prebendas, una vocación familiar que lo hace dueño de amor, entodo su entorno.

Don Victor Gonzalez se decidió por algo mas de 3 meses a ser una de las bujías inspiradoras de quienes, veíamos en él, la antítesis, de lo que abunda en el mundo tumultuoso de la política.

Preocuparme al verlo metido en los mano a mano de su Sobrina, camibar kilometros en carabanas y no aceptar que se le ofrezca un vehículo para que fuere más cómodo, verle muy temprano en el mirador sur con su fie amiga (Tula), además de estar pendiente a todo lo relativo a como avanzaba la campaña de Carolina Mejía, esto junto a otras experiencias. Me han servido de mucho en esta gran lección de un hombre excepcionalmente noble como el Tío Víctor.

Estoy seguro de que su familia, amigos, cercanos y relacionados, valoran con justicia, aquello que aprendemos de él.

Me despido diciendo a Carolina Mejía; gracias por permitirme ser parte de esta grata oportunidad de vida y gracias Tío Victor por lo que representas en esta ruta de vida en la que andamos por la gracia de Dios Todo Poderoso