ANÁLISIS SOBRE LA DECISIÓN DEL CASO DE EMELY PEGUERO.

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Es penoso ver como algunos Juristas de nuestro país utilizan los medios de comunicación para chantajear, desinformar a la ciudadanía y destruir mediáticamente el sistema de justicia que con el trascurrir del tiempo ha evolucionado progresivamente optando por su independencia situación que sale a relucir con la decisión del caso Emily Peguero, que de manera responsable los jueces entendieron conforme a las pruebas recabas y sometidas al proceso arrojaron la decisión tan cuestionada en los medio de comunicación y sobre todo por el abogado de la víctima que tiene legalmente las vías de derecho abierta para atacar la decisión en cuestión.

Pero es más fácil utilizar de manera mal sana el poder de los medios de comunicación y de las redes sociales para hacerle ver a la población que fue injusta la decisión y yo me pregunto ¿Qué es más injusto distorsionar, manipular y tergiversar información? Para salir como un héroe nacional o pisotear el sacrificio de tantos abogado en la lucha del adecentamiento del sistema jurídico en sentido general.

Es normal cuando ocurre un hecho que tiene mucha connotación social el pueblo reaccione de manera airada y quiera que se aplique justicia a como de lugar. Pero resulta que como las masas actúan por instinto y movidas por sentimientos, no hay espacio para el razonamiento crítico y la reflexión fría del hecho.

Eso ha ocurrido con este caso ya que el abogado de la víctima mediatizado de manera abusiva y este ha sido el caso más mediático de los últimos años.

Pero para construir Una mejor sociedad necesitamos jueces que piensen que no se le puede: “…pasar por encima a la Constitución, a la ley, a la jurisprudencia, al principio de legalidad, al derecho como ciencia, a la Escuela Nacional de la Judicatura, (…), y porque no decir a nuestra propia capacidad como profesionales”. tal como manifestó uno de los juzgadores (Víctor Ynoa) de este proceso.

Hacemos hincapié en varios parámetros partiendo de una lectura a la acusación del y verificar los tipos penales indilgados nos encontramos con el tipo penal de complicidad en el homicidio de la joven no estaba configurado, pero que en el caso de Marlin era diferente porque con los elementos de prueba presentados por el ministerio público y la parte querellante no era posible probar la configuración de la complicidad en el homicidio de Emely que era el tipo penal que tenía la pena más grave y le fue probado a Marlon.

Debo estar claro de que la complicidad no estaba configurada por lo que el tribunal le impuso la sanción de 5 años para complacer el morbo popular porque la presión mediática era demasiado grande.

Pero como lo dijo el tribunal al momento de la lectura de las motivaciones de su fallo, condenar a alguien a cumplir una pena por un tipo penal que no ha sido probado, solo por la presión social, es poner en riesgo la seguridad jurídica.

A Marlín Martínez se le acusó de cometer tres delitos que fueron: complicidad en asesinato; sustracción, retención y traslado de menores; y ocultamiento de cadáver.

Analicemos esos tres tipos penales.

1) Sustracción, retención y traslado de menores.

El artículo 354 del Código Penal dice: “La pena de reclusión se impondrá al que con engaño, violencia o intimación robare, sustrajere o arrebatare uno o más menores, haciéndoles abandonar la vivienda o domicilio de aquellos bajo cuya autoridad o dirección se hallaban”.

El espíritu de esa norma es que el delito de sustracción de menores se configura cuando se saca a un menor de su casa para alejarlo de la guarda de su padre, madre o de la persona que ejerce la autoridad sobre él o ella.

La fiscalía acusó a Marlín Martínez de este delito porque en la fecha especificada en la acusación ella se presentó a la casa de Emely y le dijo que la acompañará al salón de belleza, lugar en el cual le hizo una prueba de embarazo a través de la orina, y luego de esto Marlin la regresó a su casa.

Considero que este delito no se configuró en el caso de Marlin Martinez porque ella pasó a buscar a Emely, la llevó al salón y la devolvió a su casa. Su objetivo no era hacer que la joven abandonara su hogar sino llevarla a hacerse una prueba de embarazo.

2) ocultamiento de cadáver.

En todo el juicio se probó que los que ocultaron el cadáver fueron Marlon y el Boli. La señora Marlin Martinez no participó directamente en ese hecho. Por lo tanto, su conducta no encaja dentro de ese delito en calidad de autora.

Los fiscales aportaron como testigo para tratar de probar este tipo penal al mismo Boli quien declaró mediante anticipo de prueba que Marlin le pagó para que desapareciera el cadáver. Como este hecho se probó, la culpabilidad de la imputada es de complicidad en ocultamiento de cadáveres, no de autoria, y le debió corresponder una sanción de menos de dos años. Aunque abría que leer la sentencia íntegra para determinar si la finca en que fue ocultado el cadáver era propiedad de Marlin y si el tribunal tomó en cuenta este punto para retener responsabilidad en calidad de coautora en este delito a Marlin. Ya ese sería un punto a discutir.

3) complicidad en asesinato.

El artículo 60 del Código Penal dice: “Se castigarán como cómplices de una acción calificada crimen o delito: aquellos que por dádivas, promesas, amenazas, abuso de poder o de autoridad, maquinaciones o tramas culpables, provocaren esa acción o dieren instrucción para cometerla; aquellos que, a sabiendas, proporcionaren armas o instrumentos, o facilitaren los medios que hubieren servido para ejecutar la acción; aquellos que, a sabiendas, hubieren ayudado o asistido al autor o autores de la acción, en aquellos hechos que prepararon o facilitaron su realización, o en aquellos que la consumaron, sin perjuicio de las penas que especialmente se establecen en el presente Código (…)”.

En ninguna parte del elemento fáctico de la acusación se describió en qué consistió la supuesta complicidad de Marlin Martinez en el hecho.

En ningún momento del juicio se pudo probar que ella facilitó los medios para que su hijo cometiera el hecho, ni que colaboró con la comisión del delito, ni que participó en la comisión del hecho, ni que dio instrucciones u órdenes para que se cometiera, ni que pagó para que le quitaran la vida a la joven. Tampoco se probó que ella obligó a su hijo a cometer el hecho. Por lo tanto, no quedó configurada la supuesta complicidad de Marlín Martínez en la muerte de Emely.

Lo único que la fiscalía aportó para tratar de probar la supuesta complicidad es el testimonio del Boli quien declaró a través del anticipo de prueba, es decir un interrogatorio que fue introducido mediante lectura, lo que sigue: “ella le decía (a Marlon) que si fuiste hombre para hacer ese muchacho, que sea hombre para salir de sus problemas y que resuelva rápido.

Ella dijo que si él fue responsable para hacerlo, que sea hombre para resolver su problema, QUE ELLA SOLO LE IBA A COMPRAR PAMPERS Y LECHE y ella me dijo: mira este muchacho que no se sabe lavar las nalgas y mire ahora con lo que sale, la escuché decir”.

Con estas declaraciones el ministerio público intentó probar que Marlon Martínez actuó bajo las órdenes de su madre para quitarle la vida a Emely, pero como se puede ver, el testigo en ningún momento dijo que él la escuchó darle órdenes a su hijo para que le quitara la vida a Emely.

Además hay algo lógico; si Marlin le dijo a su hijo que ella solo iba a comprar leche y Pampers es porque ella estaba de acuerdo en que la criatura naciera, por lo tanto era ilógico que ella quisiera la muerte del niño y mucho menos de Emely.

Otro aspecto relevante que hace insostenible la tesis del ministerio público de que Marlon actuó por órdenes de su madre es el hecho que de sí ella hubiera querido eliminar a Emely no hubiera puesto a su hijo a que lo hiciera sabiendo ella las consecuencias que eso traería para él. Ella hubiera usado un tercero y el hecho no se hubiera ejecutado en el apartamento de su propiedad.

El ministerio público no presentó los elementos para probar en contra de Marlin Martinez el delito de complicidad en la muerte de Emely Peguero.

Además, otro aspecto tomado en cuenta por el Tribunal de forma muy correcta es el hecho de que la complicidad se tiene que producir antes o durante la comisión del hecho, no después de la consumación del delito.

La participación de Marlin ocurre luego de la muerte de Emely, por lo tanto no hubo complicidad.

La complicidad posterior a un ilícito penal sólo ocurre en los casos de robo o adquisición de cosas a través de delitos como lo señala el artículo 62 del Código Penal. Obviamente, ese no es el caso que estamos tratando.

Ni el ministerio público ni la parte querellante pudieron probar en contra de Marlin Martinez el delito de complicidad en la muerte de Emely Peguero.

El único tipo penal que se pudo probar en el juicio en contra de la imputada fue el de ocultamiento de cadáver que lleva una pena de seis meses a dos años como lo establece el artículo 359 del Código Penal, y esa debió haber sido la pena impuesta a Marlin Martinez.

En sentido general la decisión del tribunal fue muy acertada y los jueces demostraron que no les afectó la presión mediática y los clamores para aplicar el populismo judicial.

Este caso debe servir como ejemplo a la ciudadanía, en especial a las personas que no son profesionales del área del Derecho, para que en casos judiciales no adopten posiciones guiadas por sentimentalismo irracionales, y que salga a hacer eco sin estar bien documentados de este tipo de procesos por lo que le sugerimos que consulten con profesionales del área de las ciencias jurídicas especifícame en las área procesar y penal para que saquen sus propias conclusiones en base a lo que dicen las normas legales.

Y no se dejen influenciar de manera mal sana por persona que se lucran de una manera u otra del dolor ajeno y sobretodo tratando de enlodar la independencia institucional por la cual está luchando el Poder Judicial, nosotros como abogados conocemos los elementos constitutivos de los tipos penales descrito en la norma y con cuales elementos de prueba se configura cada tipo penal por lo que vemos con un chantaje los argumento de algunos abogado con relación a la decisión emitida en relación al caso de Emily,  también vemos las comparaciones que hacen con este caso y otros, pero sin analizar la casuista de que cada caso en concreto y siempre he criticado la doble moral del abogado de la víctima que trata de hacer con los medio y las redes lo que el denuncio que la imputada trato de hacer con el poder político.

Escrito por: Enmanuel Pérez

(Maestria en Derecho Penal y Procesal Penal)

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