De la teoría de Gustave Le Bon a la declinatoria de Matos Berrido

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Aunque ciertos filósofos modernos como el italiano Humberto Eco han explicado cómo se comportan las multitudes a través de las redes sociales, no fue sino el sociólogo francés Gustave Le Bon quien más profundizó sobre la psicología de las masas, mucho antes del mundo moderno. Su teoría principal consistía en el “contagio de sentimiento y forma de actuar, producido por un poder invencible, una vez las personas se encontraban en grupos o masas”.

Decía Le Bon, que “las personas acaban cediendo ante una idea dominante, porque una vez que el individuo forma parte de grupo colectivo se deja llevar por los sentimientos y se une a estos, dejando de lado sus hábitos anteriores sin cuestionarse si son correctos o no”.

Agregaba también este sicólogo social del siglo XIX, que “el ser humano se contagia y pasa a ser hipnotizado por las acciones de los otros. Con lo cual, adapta características diferentes que ejerce de forma aislada. No tiene conciencia de sus actos porque se ha dejado contagiar por la masa”.

Lo planteado por Le Bon se circunscribía más al comportamiento de las masas en función de los medios de su época, además de que era moldeada o manipulada por un líder político o militar con preparación y prestigio. Pero en la actualidad podemos decir sin temor a equivocarnos, que esa masa inconsciente aún existe, y es manipulada por otra vía.

Modernamente hablando, ese contagio colectivo irresistible que describió este gran intelectual lo vemos ahora de manera más vertiginosa cuando acontece un escándalo social. Al tener todos, indistintamente, acceso a las redes sociales emitimos nuestras opiniones sin ningún control ni discernimiento, en función de la tendencia.

Por ejemplo, actualmente repercute en la palestra pública de nuestro país un caso, que de no ser por las redes sociales, se habría quedado así. Y fue la reciente designación del nombre del expresidente de la Liga Dominicana de Béisbol (Lidom), Dr. Leonardo Matos Berrido, como homenaje a su trayectoria en el negocio del Torneo de Beisbol Invernal Dominicano.

Este homenaje produjo un inusitado rechazo a través de las redes sociales, debido a que Matos Berrido fue acusado de haber asesinado a su esposa en el año 1982. Y lo más urticante de la denuncia en las redes, es que, supuestamente, el expresidente de la Lidom se libró de la justicia por su poder político, siendo un hombre cercano al expresidente Joaquín Balaguer y alto dirigente del PRSC, de ese entonces.

Pero lo cierto es que indistintamente de que haya sido culpable o no, el populismo de las redes sociales lo condenó, y sin lugar a dudas podemos afirmar que este movimiento hizo que el nombre del nuevo torneo de la Lidom se le cambie por el del inmortal del Salón de La Fama, Vladimir Guerrero.

No queremos decir que fuera prudente en este momento la decisión de la Lidom, de asignarle el nombre de Matos Berrido al venidero pasatiempo nacional, sino que parece una paradoja que este rechazo nunca se dio a pesar de que fue escogido presidente por primera vez de la Lidom en el año 1991, puesto en el cual se reeligió por más once veces, hasta el año 2017.

Aunque no es dable olvidar (y este fue el motivo de tan impulsivo rechazo) que en nuestro país actualmente hay una lucha tenaz en contra de los feminicidios que no se le encuentra solución, sin dejar de mencionar el profundo sentimiento de repulsa social hacia la impunidad que campea en nuestra justicia; y el descargo judicial de Matos Berrido parece estar salpicada de estos dos males sociales, que aunque siempre han existido, ahora más que nunca están carcomiendo los cimientos de nuestra sociedad.

Escrito por. Lic. Manuel Alexander Meran Pujols (Abogado)

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