San Cristóbal sufre el desorden de sus mercados

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San Cristóbal. “Por más que se lo pedí y que le grité que se quitaran no me dejaron pasar. Mi mamá se me murió en los brazos por ese mercado”, dice entre llantos Yajaira Martínez al narrar el momento cuando salió de su casa con destino al hospital a llevar a su madre, quien recientemente había sufrido un accidente cerebrovascular.

La comunidad Los Molinas, en San Cristóbal, está consternada. Hoy, más que nunca piden que sea movido de la calle principal la extensión del mercado agrícola que funciona en la entrada de la barriada.

De 6:00 a 9:00 de la mañana esta calle se convierte en un pasillo de ventas de frutas, verduras, víveres, carnes y otros rubros, atendidos por un grupo de comerciantes que cerraron los locales del mercado para utilizar esta vía.

Según el relato de Martínez, la mañana del pasado martes salió en un vehículo, conducido por su hermano, a llevar a la señora Glady María Tejeda, quien había hecho una crisis, y al llegar a la calle principal, a 200 metros de su casa, pierden un valioso tiempo suplicando a los mercaderes que muevan los artículos y camiones cargados de mercancías para poder pasar, pero todo fue en vano.

Al ver la indiferencia de los vendedores, se devuelven para tomar otra calle, más distante, pero en este trayecto Glady no resistió y expiró a sus 55 años.

“En ese transcurso de dar reversa para salir del tapón yo sentí cuando mi mamá respiró por última vez. Mi mamá se me murió porque esa gente dejaron el mercado vacío y lo pusieron en medio de la calle”, lamentó. La familia Martínez Tejeda no es la única del sector que en los últimos meses ha visto morir un ser querido por no poder salir a tiempo del lugar, debido a la obstrucción de la vía.

Y es que el servicio de los mercados en San Cristóbal se ha convertido en el desafío de las últimas gestiones municipales. El gran reto es llevar el mayor número de vendedores y productores del mercado más importante del pueblo y sus extensiones hacia las nuevas instalaciones, inauguradas en 2010.

Roberto Andújar, segundo vocal del Sindicato de Comerciantes del Mercado Los Molinas, reconoce que la acción de los mercaderes de abandonar sus locales y vender sus productos en la calle es una agresión al espacio público y viola el derecho del libre tránsito. Afirmó que más del 80 % de las casetas están cerradas y sirven de baño para algunos. Aseguró que la entidad que agrupa a los mercaderes no puede hacer mucho para cambiar la situación y acusa al ayuntamiento de no ejercer su autoridad.

El mercado Los Molinas surgió como un intento de desahogar el Mercado Municipal de San Cristóbal, hace más de 10 años, pero la medida no detuvo el caos en el mercado Modelo, ubicado a escasos metros del Ayuntamiento, entre las calles María Trinidad Sánchez, Florencio Araújo, Juan Tomás Díaz y Modesto Díaz.

De acuerdo con un censo citado por el secretario general de la Asociación de Buhoneros del Mercado de San Cristóbal, Juan Romero, en este espacio de ventas operan 381 mercaderes de manera formal y por lo menos 200 de forma irregular, entiéndase toda persona que vendió su local y se instaló en las calles.

Advirtió que solo aceptarán ser trasladados para el Mercado Don Abelardo Liriano, ubicado en el sector Canastica, aun cerrado, si la Alcaldía da garantía de que habrá lugar para todos los vendedores, sin dejar uno en el mercado municipal. “Apoyamos a la provincia, que tiene derecho a ver sus calles limpias, pero no limpias porque se murieron los que estaban en ellas (vendiendo), sino porque se organizaron bien y están viviendo”, agregó. Aseguró que el mercado sigue en las calles porque la Alcaldía ha incumplido los acuerdos arribados con los comerciantes, entre ellos: habilitar más espacios para los vendedores en la nueva plaza y asegurar que haya un solo mercado mayorista.

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