Los Rosario desde los tiempos de bonifacio hasta el sol de hoy

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Bonifacio llegó en una Navidad nostálgica a finales de los años 70 a la casa de los Hermanos Rosario. La alegría y el ritmo que traía consigo contagió a los entonces muchachos. Venía de las manos de su tío que viajaba desde Venezuela. El ahora emblemático merengue, conocido popularmente como “El lápiz”, estaba en un LP que el familiar cargaba en un maletín-tocadiscos-pick up y Los Rosario lo adaptaron a su incipiente estilo merenguero que en estos días cumple 40 años sin parar.

“Bonifacio” fue incluido en la primera producción musical de los Hermanos Rosario titulada “Vengo acabando”, donde también figuraban “Guayando” (o “María”) y “Las locas”, merengues que a partir de 1981 marcaron un nuevo estilo de este ritmo en el país que se denominó “a lo maco”. Fue tanto su pegada que sirvió de base para la explosión en los años 90 del merengue orquesta y cantado en Puerto Rico.

“En todo este tiempo nos hemos mantenido con la base rítmica, sin abandonar la base del palito y la tambora”, comentó Rafa en su visita a Listín Diario previo a sus conciertos del sábado y el domingo en el Teatro Nacional Eduardo Brito.

No obstante, no están cerrados a los cambios, pero dentro de su línea. Y se nota en los más recientes temas como “Hombres de da”, “Nuevecita de caja”, “Quiero que me des un like” y los que vienen en camino.

“Mientras a la gente le esté gustando nos mantenemos sin variar. Hemos cambiado melodías, en lo que dicen las letras, pero nos mantenemos con la base que nos identifica”, sostuvo Rafa.

Esa inclinación familiar por la música se desarrolló desde su niñez cuando elaboraban guitarras con tablas de cajas de arenque, tamboras con galones plásticos y latas de salsa, y los pedazos de mangueras las convertían en trompetas.

La fecha exacta
El espectáculo de este fin de semana celebrará los 40 años de la agrupación, partiendo de su debut el 1 de mayo de 1978 en una actividad en el Palacio Municipal de Higüey. Hasta ese día andaban con más entusiasmo que posibilidades de establecerse.

Tiempo antes, su padre, Ramón de Rosario, creyó en ellos y no dudó en vender su casa en 3,000 pesos de aquella época (mediados de los años 70) para poner el grupo en marcha con ese dinero.

Las tareas estaban claramente distribuidas: Pepe a la cabeza como  director musical, pianista y cantante; Toño y Rafa cantaban y compartían el frente, Tony en la tambora y Luis en el bajo.

La familia estableció una disciplina que hoy mantienen. Toño, durante la visita del martes, expresó que sus músicos deben mantener una responsabilidad que no negocia, y supervisa hasta la imagen ante el público. “Los músicos míos saben que deben estar bien puestos y que no pueden llegar a los compromisos ni con los zapatos sucios”.

Rafa corroboró con lo dicho por su hermano: “Toño, recuerdas que siempre hemos mantenido eso; desde el inicio nosotros hemos sido exigentes con la imagen y el sonido. Un buen sonido tenemos que garantizarlo siempre”.

De los cambios
A raíz de la separación de Toño, entre 1989 y 1990, Tony dejó la tambora y pasó al frente junto a la entonces bailarina Francis Rosario. Rafely, el hijo de Rafa, también se cuenta entre los que han formado parte de la familia musical.

La banda los Hermanos Rosario tiene 12 músicos, algunos de ellos que pasan de 20, 25 y 30 años en la agrupación.

Las ganancias las comparten de manera en la que Tony, Luis y Rafa se sienten cómodos, además de que tienen otros empleados y un hermano extra: René Solís, el mánager y guía de la empresa familiar.

“En los últimos treinta años no hemos tenido un mes libre”, aseguró Rafa al ponderar la vigencia del grupo en el mercado musical.

Luis sostuvo que con frecuencia tocan bodas, aniversarios y hasta quince años de jovencitas que gustan de su merengue, cuyo feeling se resume en su expresión más aclamada: ¡Bomba mi hermano!”.

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