REPENSANDO EL CONTRATO SOCIAL

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Un pensamiento de entrada: “Si se me preguntara si soy príncipe o legislador para escribir sobre política, contestaría que no, y que precisamente por no serlo lo hago: si lo fuera, no perdería mi tiempo en decir lo que es necesario hacer; lo haría o guardaría silencio“ (Rousseau, 2017).

Aquí inicio mi articulo

Si tomamos literalmente el término repensar nos debe llevar a la idea de que estamos reflexionando sobre algo que ya existe y que pretendemos realizar un nuevo examen del concepto o cosa existente con detenimiento, dicho examen puede ser una crítica constructiva o demoledora. En este punto para reexaminar el “Contrato Social” es pertinente  esbozar algunos elementos fundamentales sobre los que se ha sustentado la teoría del contrato social, a saber: A)  El hombre nace libre, pero vive encadenado por el respecto que debe mantener al orden social; B) Entregar la libertad por mantener el orden social es cuestión de conveniencia; C) La autoridad del Estado sobre los hombres es producto de acuerdos, no de la fuerza, pues la fuerza no puede crear derechos legítimos; D) El hombre cede parte de su libertad al Estado solo cuando éste puede garantizar ciertos derechos a cambio; E) Al final el Contrato Social es la expresión de la libertad individual a través de una institución denominada Estado que permita al individuo satisfacer sus necesidades básicas por medio de las funciones encomendadas a la institución estatal, cuya finalidad última es que individualmente el ciudadano no considere que esta desprotegido.

Es así que ­“Las cláusulas de este contrato están de tal suerte determinadas por la naturaleza del acto, que la menor  modificación las haría inútiles y sin efecto; de manera, que, aunque no hayan sido jamás formalmente enunciadas, son en todas partes las mismas y han sido en todas partes tácitamente reconocidas y admitidas, hasta tanto que, violado el pacto social, cada cual recobra sus primitivos derechos y recupera su  libertad natural, al perder la convencional por la cual había renunciado a la primera (Rousseau, 2017)”.

 

Partiendo del razonamiento anterior debemos concluir que el Estado como consecuencia del Contrato Social en principio acordó protección a sus socios (individuos) de sus vidas y bienes, sin embargo, dado los cambios sociales que hemos experimentados el Estado ha ido in crescendo-aumentando cada día más su tamaño e intervención en la vida de los ciudadanos-hasta tal punto que hoy día prácticamente interviene en todas las áreas de nuestras vidas con leyes impositivas, restricciones a los derechos civiles y políticos, en la educación que vamos a recibir, la salud que debemos tener e incluso en que vamos a invertir los recursos que ganamos con nuestro trabajos (ARS, AFP, ARL, ETC.). Con ello según sus propias leyes pretende proteger nuestra vida, salud y alimentación, la pregunta obligada es ¿está cumpliendo con sus obligaciones contractuales el Estado?.

Si observamos como el Estado utiliza los recursos que los ciudadanos en cumplimiento del contrato social les facilitamos-solo basta con mencionar los recursos que son dilapidados en corrupción, campañas electorales, educación deficiente, salud inexistente-entonces es evidente que el contrato está siendo violentado por una de las partes. Sabemos que un ciudadano que devenga un sueldo de cincuenta mil pesos (RD$ 50,000.00) en promedio el Estado le retiene en impuestos (AFP, ARS, INAVI, IMPUESTO SOBRE RENTA) alrededor de seis mil pesos (RD$ 6,000.00). Sin embargo ese mismo ciudadano debe pagar ITEBIS en cada producto que compre para su alimentación, salud, diversión, etc., además de pagar más de ochenta pesos de impuesto por cada galón de gasolina que consume para ir a trabajar, peaje en carreteras, parqueos en las calles, educación para sus hijos, diferencias para ir a consultas médicas, medicamentos para sustentar la salud, pues las ARS no cubre los medicamentos, seguridad privada para garantizar que no le roben sus bienes, etc, etc, etc,. Es necesario que REPENSEMOS EL CONTRATO SOCIAL.

Repensando el contrato social podemos exigir que las obligaciones contractuales de las partes sean revisadas, dado que con el devenir del tiempo solo una de las partes está cumpliendo con los compromisos asumidos, y es que, los políticos profesionales solo se han preocupado por lograr ascender al poder y una vez logrado dicho ascenso el objetivo primordial es mantenerse en él, ello ha servido de base a los más despiadados saqueos de las rentas públicas, lo que impiden que los recursos que en principios son de todos, y que se supone deben servir para que el Estado cumpla con su obligación contractual son utilizados en contra de los mismos ciudadanos que los aportan. Es urgente una revisión de las obligaciones que debe prestar el Estado a sus sustentadores económicos (los ciudadanos), pues solo hemos retrocedidos a medida que pasa el tiempo, cada día la burocracia política es más grande y demanda más recursos que salen de los bolsillos de los trabajadores formales (Clase media esencialmente) y menos los recursos que se destinan a cumplir con los servicios esenciales que deberíamos recibir con contraprestación por parte del Estado, cada día son más los impuestos y menos los que nos devuelven. DEBEMOS REPENSAR EL CONTRATO SOCIAL.

Escrito por: El Abogado Emilio Aquino Jiménez

 

 

 

 

 

 

 

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