Danilo y la continuación del malogrado gobierno de Bosch

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Sin ánimo de presentarnos como testigo presencial ni especialista en el tema, por no haber vivido esa época, ya que los conceptos aquí esgrimidos han sido posibles gracias a la magia de los escritores y el periodismo, que son quienes recogen la historia de los pueblos, podemos sacar una breve conclusión del título de esta humilde reflexión.

Ciertamente el Poder trae consigo reacción, sin embargo el actual Presidente Danilo Medina, sin lugar a dudas, ha revertido ese concepto, porque la verdad que este gobierno por su sencillez, humildad y justicia social, trae consigo, especialmente en las gentes del campo, respeto y admiración.

Y es que el gobierno de Danilo no es más que la continuación del frustrado ensayo democrático de Bosch, y para convencerse solo hay que darle una ojeada a la Constitución del ´63, que a decir de reconocidos grandes constitucionalistas dominicanos fue de corte liberal, progresista y novedosa.

Esa Carta Magna, cuando en nuestro país era un peligro hablar de libertades, trajo consigo la exigencia a los respetos de las prerrogativas y garantías fundamentales de las que gozamos los dominicanos actualmente, lo que levantó reacciones del sector conservador de la época, dándole inicio al plan macabro para derrocarlo.

El profesor Bosch conocía las problemáticas fundamentales del pueblo dominicano, tal como se vio luego a través de una de una de sus obras cumbres, “Composición Social Dominicana”, donde profundizó sobre la estratificación social y económica de nuestro país.

Esa Ley Sustantiva consagró una ambiciosa reforma laboral y agraria, definió la propiedad privada, prohibió el latifundio y estableció un Estado laico, donde se permitía en las escuelas públicas la pedagogía y los dogmas de las sectas religiosas sin distinción, cuyo único muro fue el respeto a las buenas costumbres.

En consonancia con ello, el gobierno de Bosch se caracterizó por su acercamiento a los pobres. Se trasladaba a los campos de nuestro país con frecuencia a escuchar las problemáticas de las personas rurales y enfrentó los terratenientes poniendo en manos de los campesinos humildes la producción de la madre tierra.

Continuación del gobierno de Bosch

El actual presidente, como todos hemos sido testigos, desde su primer mandato ha mudado la oficina presidencial a la zona rural donde cada domingo se traslada a escuchar y llevar soluciones a sus quejas, lo que sin lugar a dudas es una obra humilde que merece reconocimiento y admiración.

A sabiendas de que el campesino poseedor de tierras pero sin un Título de Propiedad no puede hacer mucho, desde su primer gobierno, a través del Instituto Agrario Dominicano (IAD), inició la emisión de miles de Certificados de Títulos de Propiedad convirtiéndolos en agentes económicos objetos de créditos bancarios que le ha permitido al hombre del campo hacer parir la tierra y desarrollar sus proyectos a toda capacidad.

Sin mencionar las miles de familias humildes que han sido sacadas del contorno de los ríos y zonas vulnerables, los cientos de estancias infantiles y un sinnúmero más de ejecutorias bochistas que persiguen atacar los problemas de inequidad, pobreza y subdesarrollo, trayendo soluciones de libertad y justicia social.

Sin dejar de observar, con cierto dejo de asombro, la tajante prohibición desde su primer gobierno a todos los funcionarios públicos de colocar su foto en sus oficinas; además de prohibirles que en cada cumpleaños ir a hacerle una fila interminable en las escalinatas del Palacio Nacional, a rendirle pleitesía cual si se tratara de un faraón del milenario Egipto.

Por ello, indistintamente se vislumbre alguna indelicadeza propia de cualquier administración pública, todo dominicano de buena voluntad que ame a su pueblo y apueste al desarrollo de nuestro país debe estimar este Presidente, no por su investidura, sino por su humildad y sus ejecutorias de justicia social.

Lic. Alex Merán

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