Toño Rosario: “En la vida solo aspiro seguir adelante y que mis hijos mantengan la disciplina”

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En esta ocasión, el artista guarda silencio y es el ser humano el que abre su corazón y lo deja expresar sus más profundos sentimientos

Toño Rosario nació en Higüey como Máximo Antonio Rosario, en el seno de una familia humilde, cuyo mayor tesoro siempre ha sido el amor y la unión.

La pareja formada por don Ramón y doña Aura luchó y trabajó a brazo partido para poder sacar adelante a sus hijos, venciendo todas las adversidades que trae consigo la pobreza.

En su infancia, sentir la complicidad de sus hermanos y vivir rodeado de la belleza de los campos de la tierra donde nació y creció, sirvió para atenuar los embates de una vida de carencias.

Tanto es así, que hoy, cuando ha conocido la abundancia en su máxima expresión, cuando la fama y la fortuna no solo han tocado su puerta, sino que se han quedado permanentemente en su hogar, afirma sin dudar, que una de las etapas más bellas de su existencia es la de la infancia en su tierra, junto a sus padres y hermanos. Él, heredó de sus padres el talento para la música y aún siendo muy niño, junto a sus hermanos, comenzó a cantar acompañado de instrumentos construidos por ellos o por su madre.

Es así como comenzaba a gestarse, hace ya más de tres décadas, la agrupación bautizada como Los Hermanos Rosario.

Un tiempo despúes, se separó de sus hermanos, pero aclara que solo a nivel musical, para formar “tienda aparte”. Con Toño Rosario y su orquesta, continuó la senda de éxitos que inició junto a Los Hermanos Rosario. Pero lo antes dicho es conocido por todos, así como las controversias que causa en sus entrevistas y presentaciones.

Es por eso que en esta ocasión, Toño, el artista famoso, el que vive y viste a su manera, hizo votos de silencio y dejó que sea Máximo el que se expresara y les contara a los lectores del elCaribe, el transcurrir de su vida fuera de los escenarios, en el hogar y en su rol de esposo y padre.

1. El número ocho
Nací en Higüey, mi nombre es Máximo Antonio Rosario. Nuestra infancia fue la infancia más linda que una persona pudo tener. Digo nuestra, porque incluyo a mis hermanos. Soy el número ocho. Después de que nació un varón, nacieron seis hembras y después nací yo. Al único que le compraron una vaca, una cuna, fue a mí, porque después de seis hembras, no esperaban un varón, y llegó el rey. Me acuerdo que mi mamá ponía a ablandar las habichuelas y decía: “Esto atrae el arroz”, y a veces eran las siete de la noche y todavía las habichuelas estaban esperando el arroz. Esa fue una realidad de mi familia. Pero siempre aparecía alguien en la tarde que nos traía una mano de plátano.

2. Niños buenos
Éramos unos niños tranquilos, aunque siempre estábamos en los montes maroteando. Vivíamos recorriendo el campo, buscando frutas. Nos sabíamos todas las estaciones del año, por las frutas de temporada. Nos sabíamos cuál era el tiempo de mamones, cajuiles, de guayaba, de cereza. Siempre sabíamos dónde ir a buscar cada fruta. Fue una infancia muy linda. Si volviera a nacer, quisiera volver a nacer así mismo, pobrecito, descalcito, con zapaticos y chancletitas fabricadas por nuestros padres. Así mismo, pasando hambre.

3. Los hermanos
Nuestra relación de hermanos es la misma de cuando éramos niños. Siempre hemos sido iguales. Como nos veían chiquitos, así mismo nos ven ahora. Lo mismo es cuando estamos en la casa. No te creas que los pleitos de niños se han terminado. Eso sigue igualito. Los mismos empujones, las mismas querellas a los padres y a los hermanos mayores.

4. Herencia musical
Mi papá era cantante de trío y mi mamá siempre cantaba. De ahí viene nuestra inclinación por la música. Fueron mis padres quienes nos pusieron a tocar. Nos dijeron cuál era el instrumento que iba a tocar cada uno. Yo era el bajista. Dijeron: “Tú no das para guitarrista, vamos a ponerte a cantar y a tocar batería”. Así lo hice, y me quedé como cantante. A mis padres, lo que más les agradezco es nuestra educación, nuestra crianza, nuestra disciplina, nuestro amor al prójimo, porque nos educaron con disciplina, nos enseñaron a no ser malcriados, a no hablarle mal a la gente. Les agradezco la disciplina que me dieron mis padres.

5. Pepe, un ángel
La muerte de Pepe fue algo terrible, muy penoso, muy lamentable, pero la vida tiene que seguir. Pepe fue un ángel que el Señor mandó, porque esta familia es muy grande. La creencia de nosotros es que Dios pensó: “Esta familia es muy grande, no pueden mantenerse, no son profesionales, tienen que hacer algo que les produzca recursos para vivir. Déjame mandarles este ángel”. Entonces mandó al ángel Pepe. Pepe comenzó a aprender guitarra, sin nadie enseñarlo, aprendió a tocar piano solo, comenzó a hacer música sin nadie enseñarle. Cuando él dejó todo preparado, el mismo día que nos montamos en una guagua de 30 pasajeros, por primera vez, con la orquesta completa, ya cuando la orquesta estaba ready para irnos de gira a los Estados Unidos, ese mismo día él muere. Eso quiere decir, que Dios mandó un ángel a dejar todo preparado para que viviéramos de eso y pudiéramos ayudar a toda la familia. Esa fue la única manera de haber ayudado a una familia tan grande.

6. La separación
Cuando me separé, artísticamente de los Hermanos Rosario, a mis padres y hermanos eso les cayó muy mal, pero no hay mal que por bien no venga. Me preguntaban que por qué me había ido, por qué los había dejado en ese momento y les dije: “Vamos a ver si es verdad que somos artistas”, y lo logramos. A todos nos fue muy bien. Fue mejor así. Nos queremos bastante, pero cada cual en su posición. La gente nos ha querido igual, juntos o separados y como hermanos nos queremos igualito que siempre. Estamos preparando un espectáculo en el Teatro Nacional, donde nos reuniremos Los Hermanos Rosario. Ese espectáculo está previsto para marzo del próximo año. Serán tres presentaciones de la mano de Cesarito Suárez. Siempre nos hemos llevado bien, nos hemos querido mucho. Nunca hemos estados distanciados. Mis hermanos, todos, nos queremos igual que siempre.

7. Las pruebas
He tenido que sufrir la muerte de mi madre, mi hermano y una hermana. También sufrí la bancarrota. Esas fueron pruebas difíciles, pero todo tiene que pasar por un propósito. Todo es por la bendición de Dios, para ver quién eres y hasta dónde llegas. Cuando enfrenté la bancarrota, me fui a los Estados Unidos con dos maletas, y mira, perdí todo, pero estoy aquí, estoy vivo, sigo gozando y disfrutando la vida y el cariño de la gente. En esos momentos, muchas personas que estaban a nuestro lado, se fueron, pero otras nunca lo hicieron y han permanecido junto a mí.

8. Los dos lados de la fama
Ser artista es bueno, más que nada por poder contar con el amor de la gente. Eso es lo mejor, que la gente te quiere mucho, pero cuando vas en decadencia, la gente te olvida. Entre las cosas buenas de la fama es bueno ser reconocido, el lado malo de ser famoso es que tú no puedes disfrutar. Yo quisiera poder ir donde quiera, ir a un parque, sentarme, pero no puedo. Quisiera ir a un restaurant, al cine, pero no puedo ir, quisiera caminar por la calle, ir a la calle El Conde, pero siempre tengo que andar con gente de seguridad. Ese es el lado malo de ser artista. Lo que más agradezco a esta carrera es que la gente me ha querido mucho, que en 30 años de carrera todavía me quieren. Mis amigos tienen hijos y los que van hoy a mis fiestas son los hijos de mis amigos.

9. Las navidades
Nuestras navidades siguen iguales. Siempre nos reunimos para las fiestas de Navidad y Año Nuevo. Comemos lo mismo de siempre. Nosotros siempre pasamos esas fiestas en familia, los hijos, los hermanos, los sobrinos, los nietos, los biznietos. La música que se escucha en mi casa, en Navidad, es la música de Toño Rosario. Para este nuevo año mi deseo es que Dios nos bendiga a todos y que disfruten mucho. Que Dios bendiga a este pueblo y que le dé mucha paz, que este pueblo necesita mucha paz.

10. De los amores
“Los amores, que he tenido…, ha pasado el tiempo y yo los vuelvo a recordar….No me pregunten cuál ha sido el mejor…”, canta. No me pregunten con cuál fui más feliz, porque con todas fui feliz, pero ahora soy más feliz porque tengo a Yari, y yo creo que esa es el amor de mi vida. Ella es mi felicidad. Mi esposa entiende mi carrera y la respeta. Siempre le dice al público: “Él es de ustedes. Ahí lo tienen, es de ustedes, dejen algo para mí”. Eso es lo mejor de mi esposa. l

Predicar con buenos ejemplos

“Tengo 10 hijos maravillosos. Tengo dos que cantan conmigo. Son educados, con una disciplina increíble, no me dan tormento. Ellos saben cómo yo soy. No me dan dolores de cabeza, siempre están tranquilos. Le agradezco al Señor por mis hijos. Ellos saben cómo fuimos criados nosotros y ellos también llevan la misma crianza de nosotros. En la vida solo aspiro a seguir adelante y que mis hijos mantengan la misma disciplina de su padre, que nadie les pueda decir a mis hijos que su papá es un vagabundo, un sin vergüenza porque nunca he llegado tarde o borracho a una fiesta. Siempre puntual”.

Infancia
Si volviera a nacer, quisiera volver a nacer a sí mismo pobrecito, descalcito, con zapaticos y chancletitas fabricadas por nuestros padres”.

Sin cambios
No te creas que los pleitos de niños se han terminado. Eso sigue igualito. Los mismos empujones, las mismas querellas a los padres y a los hermanos mayores”.

Educación
A mis padres, lo que más les agradezco es nuestra educación, nuestra disciplina, porque nos enseñaron a no ser malcriados, no hablarle mal a la gente”.

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